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Talleres de mármol

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La ciudad de Carrara cuenta con una antigua y sólida tradición en el campo del trabajo artístico del mármol, cuya vitalidad está garantizada por los numerosos estudios y talleres que siguen activos en la zona.

La constante afluencia de canteros procedentes de Pisa, Orvieto, Florencia y Génova influyó profundamente en la formación de mano de obra especializada en la ciudad: a principios del siglo XV, a los numerosos canteros cualificados se unieron los primeros artesanos de Carrara capaces de realizar trabajos en mármol de carácter decorativo o arquitectónico, cuyas huellas afloran sobre todo en la gran obra de la catedral de Pisa.

Las primeras décadas del siglo XVI, con las frecuentes estancias de Miguel Ángel, y la apertura de un importante taller, dirigido por Domenico Fancelli (1469-1519) y Bartolomé Ordóñez (1480-1520), dedicado a la producción de prestigiosas obras para la corte española, dieron un enorme impulso al nacimiento de una “escuela” local de escultura. Muchos talladores de piedra abandonaron entonces su Carrara natal para dirigirse a Roma y Nápoles, pero también a Cremona, Mesina, Palermo y Loreto. Incluso los escultores más dotados de Carrara tuvieron que emigrar: Danese Cattaneo (c. 1509-1572) se fue a Venecia, Pietro Tacca (1577-1640), se instaló en Florencia, mientras que Francesco Baratta (1595-1666), Giuliano Finelli (1602-1653) y Domenico Guidi (1625-1701), fueron protagonistas de la temporada más intensa del Barroco romano.

A lo largo del siglo XVIII esta situación empezó a cambiar, con el regreso a la ciudad de Giovanni Baratta (1670-1747), que abandonó un prestigioso taller florentino en favor del taller familiar del barrio del Baluardo; los grandes éxitos internacionales de Baratta, y de su sobrino y continuador Giovanni Antonio Cybei (1706-1784), fueron esenciales para el establecimiento de una red de talleres y el nacimiento de una Academia de Bellas Artes (1769).

El régimen napoleónico comprendió perfectamente el potencial propagandístico de este bagaje cultural y convirtió la ciudad en un inmenso taller con la apertura de los ateliers gubernamentales de escultura (1808), en los que se realizaron miles de bustos de la familia imperial, reproducciones de estatuas antiguas y elementos decorativos en mármol.

El siglo XIX fue el “siglo de oro” de los grandes estudios de arte de Carrara: los talleres de los distintos Fontana, Lazzerini, Nicoli, Triscornia, etc. prosperaron enviando obras originales y copias a todo el mundo, o plasmando en mármol modelos de grandes autores contemporáneos, que se complacían en confiar a sus expertas manos.

Esta costumbre se mantuvo viva durante todo el siglo XX, cuando el estudio Nicoli acogió en solitario (entre otros) a Leonardo Bistolfi (1859-1933), Mario Sironi (1885-1961), Arturo Martini (1889-1947), Fausto Melotti (1901-1986), Carlo Sergio Signori (1906-1988), Louise Bourgeois (1911-2010), Augustin Càrdenas (1927-2001) y Giuliano Vangi (1931-2024). También en el nuevo milenio se han ejecutado en Carrara obras de artistas vivos como Maurizio Cattelan, Jan Fabre, Paul McCarthy, Jeff Koons y Quayola.

Junto a esta “alta” tradición, siempre ha existido una cadena de suministro artesanal capaz de proporcionar un apoyo válido a los estudios más grandes y de producir artefactos de carácter decorativo o arquitectónico, mientras que en los últimos años, gracias a las últimas innovaciones tecnológicas, también ha tenido un gran impulso la producción vinculada al diseño y la decoración.

La mejor oportunidad para descubrir este universo articulado la brinda el evento “Carrara Studi Aperti”, que desde hace más de diez años organiza fines de semana con aperturas extraordinarias y visitas guiadas a los talleres artísticos y artesanales de la zona. Más de sesenta talleres participan en la iniciativa, y el número (de por sí considerable para una ciudad de menos de sesenta mil habitantes) no pretende ciertamente ser exhaustivo a la hora de representar la compleja realidad local. La red “Carrara Studi Aperti” no se limita a los talleres de escultura, sino que incluye pintura, teatro, cerámica, instalaciones multimedia y mucho más.

De un tenor diferente son las obras expuestas en el evento anual “Carrara Blanca”, organizado por el Ayuntamiento de Carrara y Carrara Fiere en el centro de la ciudad (a partir de junio). Nacido en 2011 como “Semanas del Mármol de Carrara”, el evento se centró principalmente en el mundo del diseño, pero llegó a tomar otros valores con las ediciones posteriores, con una mayor atención a la artesanía y la producción artística.

Esta vivacidad cultural le valió a la ciudad el prestigioso reconocimiento como Ciudad Creativa de la Unesco (2017), incluyendo sus talleres en un importante circuito internacional: en el ‘Foro de la Creatividad’ celebrado en Carrara en 2021 se aprobaron la ‘Carta de Carrara sobre el Arte y la Artesanía como Herramientas para el Desarrollo Urbano Sostenible’ y la ‘Declaración de Carrara sobre el Papel del Artista y el Artesano’, documentos que pretenden ofrecer directrices para la implicación de las comunidades locales en la creación de la ciudad-taller del futuro.